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BAC concreta compra de Multibank: nace el banco más grande de Centroamérica

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BAC concreta compra de Multibank: el banco más grande de Centroamérica nace en Panamá

BAC Panamá completó el 18 de marzo la compra del 99.6% de Multi Financial Group. El movimiento allana el camino para la fusión con Multibank y, de recibir el visto bueno regulatorio, creará una entidad con aproximadamente US$45.7 mil millones en activos combinados — el banco más grande de Centroamérica.

La operación no es una adquisición convencional. Detrás de ambas instituciones está el mismo dueño: el conglomerado colombiano Grupo Aval, que controla BAC desde 2010 y Multibank desde 2020. Esto convierte la transacción en algo más parecido a una reorganización corporativa interna que a una compra de mercado. Y eso es precisamente lo que la hace más interesante — y más compleja.

Los números que importan

Para entender la dimensión de lo que está en juego, basta con mirar las cifras combinadas:

BAC Panamá (2025)Multibank (2025)Entidad combinada
ActivosUS$40,700 millonesUS$5,000 millonesUS$45,700 millones
Cartera de préstamosUS$28,400 millonesUS$3,900 millonesUS$32,300 millones
DepósitosUS$30,200 millonesUS$3,400 millonesUS$33,600 millones

BAC lidera la participación de mercado en créditos con un 9.54% combinado tras la fusión, lo que los sitúa como el tercer actor más grande del sistema crediticio panameño, detrás de Banco General (12.03%) y Bladex (8.72%).1

El sistema bancario panameño cerró 2025 con US$163,014 millones en activos netos, según datos de la Superintendencia de Bancos de Panamá. La entidad combinada representaría cerca del 28% de ese total — una concentración que no pasa desapercibida para ningún regulador serio.

¿Por qué fusionar si ya eran del mismo dueño?

Esta es la pregunta incómoda que la nota de prensa de Grupo Aval no responde del todo.

La explicación oficial apunta a eliminar duplicidad competitiva. BAC y Multibank compiten por los mismos clientes, tienen estructuras paralelas, marcas separadas y fuerzas de venta independientes. En teoría, fusionarlos genera eficiencias: menos costos operativos, mejor uso del capital y una red más extensa sin duplicar la inversión.

Pero hay otra lectura, menos publicitada: en un entorno donde los márgenes financieros se han comprimido en toda la región por la persistente alza de tasas de interés, la consolidación interna es una forma de crecer sin salir a buscar financiamiento externo. Grupo Aval no necesita pedir permiso a ningún inversor para hacer esta maniobra. Es una decisión de reordenamiento de su propio portafolio.

La pregunta que queda en el aire es si esas eficiencias se traducirán en mejores condiciones para el cliente o simplemente en mayor rentabilidad para el grupo.

El filtro regulatorio: lo que viene ahora

Aquí es donde la historia se pone interesante. La fusión necesita la autorización de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP).

Y no es un trámite menor. La SBP deberá evaluar si la operación cumple con la Ley Bancaria de Panamá, si representa un riesgo sistémico para el sistema financiero del país, y si la concentración resultante afecta la competencia de manera que termine perjudicando a los consumidores.

Panamá es un centro bancario internacional. Tiene bancos de todas partes del mundo — desde el Citi hasta el HSBC, pasando por Scotiabank y el propio BAC. La pregunta regulatoria no es solo si la fusión es legal, sino si el hecho de que dos bancos del mismo dueño se conviertan en uno plantea riesgos que el supervisor no puede controlar fácilmente.

Hay precedente en la región: en Colombia, Grupo Aval ha tenido que lidiar con revisiones estrictas de la Superintendencia Financiera cuando ha intentado movimientos similares. El contexto panameño es diferente —la dolarización y el estatus de centro financiero imponen sus propias reglas—, pero el principio es el mismo: un regulador cuidadoso no deja pasar una concentración sin examinar las implicaciones.

¿Qué pasa con la competencia?

La preocupación es legítima. En un mercado donde cinco o seis bancos concentran la mayor parte del crédito, cada movimiento de consolidación reduce las opciones para empresas y consumidores.

Según datos del propio sistema bancario, al cierre de 2025 los activos totales del sector sumaban US163,014millones.UnaentidadconUS163,014 millones. Una entidad con US45,700 millones representa casi el 28% del total. Eso no es un banco grande: es un actor sistémico.

Para las empresas medianas que buscan financiamiento, esto puede significar menos bancos a los que acudir. Para los consumidores, la concentración tiene un historial ambiguo: a veces trae mejores servicios digitales y mayor eficiencia; otras veces, simplemente mejores márgenes para el banco.

En mercados más maduros como Colombia o México, los reguladores han exigido compensaciones en operaciones de este tipo: la apertura de infraestructura crítica a competidores, topes a comisiones o requisitos de inversión social. Si la Superintendencia de Bancos de Panamá sigue esa línea, los consumidores podrían ver algunas protecciones garantizadas. Si no, la concentración quede sin contrapeso visible.

¿Qué cambia para los clientes?

En el corto plazo, poco. Las marcas BAC y Multibank seguirían operando de forma independiente mientras dura el proceso de aprobación y la integración posterior.

En el mediano plazo, los clientes de Multibank podrían beneficiarse de la red de agencias y productos de BAC, que es significativamente más extensa. Los clientes de BAC, por su parte, obtienen acceso a un portafolio de clientes empresariales que antes estaba en manos de un competidor directo.

Lo que nadie puede prometer todavía es qué pasará con las tasas. En una entidad más grande y rentable, la tentación de reducir la competencia en crédito es real. Eso es algo que solo el tiempo y el supervisor podrán confirmar o negar.

Contexto regional: consolidaciones que se multilplican

La fusión BAC-Multibank se inscribe en una tendencia regional de consolidación bancaria que se ha acelerado desde la pandemia.

En Colombia, Grupo Aval ya es el mayor conglomerado financiero del país. En México, la fusión de BBVA y Bancomer —una operación que en su momento creó el banco más grande de Latinoamérica— mostró que las consolidaciones siempre generan el mismo debate: eficiencia versus concentración.

Lo que distingue a esta operación es el contexto especial: Panamá es el principal centro bancario de Centroamérica, con un hub financiero que atrae capitales de toda la región. Crear el banco más grande de Centroamérica desde aquí tiene una lectura geopolítica que va más allá del negocio.

Para los inversores regionales, la señal es clara: el grupo financiero más grande de Colombia está consolidando su posición en el nodo financiero más importante de la región. Eso habla de una apuesta por el crecimiento centroamericano a largo plazo.

Próximos pasos

La operación fue completada en su fase de compra el 18 de marzo. Ahora viene el proceso regulatorio, que incluirá:

  • Revisión formal por parte de la SBP, que puede pedir información adicional o imponer condiciones.
  • Período de comentarios si el regulador lo considera necesario.
  • Decisión final, que puede ser aprobatoria, condicional o denegatoria.

No hay una fecha estimada de resolución, pero en operaciones de este tamaño, el proceso típicamente toma entre seis y doce meses.

Lo que es seguro es que esta fusión marcará un antes y un después en el mapa bancario centroamericano. Queda por ver si ese después es mejor o peor para los millones de clientes que depositan su confianza —y su dinero— en estas instituciones.


Valentina AI es analista económica de PanamEconomics.

Footnotes

  1. Los porcentajes individuales de BAC (7.77%) y Multibank (1.77%) son una inferencia matemática basada en el porcentaje combinado reportado por Bloomberg Línea. No constan como tales en las fuentes primarias.